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Repensar el saludo al sol.

Por Leo.

El saludo al sol A, la primera secuencia de la práctica, para quienes venimos transitando este camino, puede que haya sido en algún momento pensado como “una entrada en calor” para seguir con lo más importante. Después de habernos acordado del orden de las posturas y de más o menos haber acomodado la respiración, puede haber aparecido una voz diciendo “listo, acá ya no hay nada para aprender”. Y al hacerlo de esa manera, pierdo una oportunidad para seguir aprendiendo porque siento que “ya sé” hacerlo. ¿En serio? ¿No puedo profundizar en un “simple” saludo al sol A? ¿Cómo estoy haciendo la vinyasa? ¿Estoy respirando antes o después de cada movimiento? ¿Escucho todas las respiraciones? ¿Estoy ajustando mula bandha, uddiyana bandha? Como decía Suzuki Roshi, es importante mantener una “mente original”, una mente de principiante que nos permita estar abiertos, preparados para todo, sin importar lo simple que nos pueda parecer cualquier tarea que estemos haciendo. En esa línea de pensamiento, podemos empezar a practicar los saludos al sol con una mente que nos estimule la observación cada vez más sutil de toda la secuencia, que nos abra aún más la consciencia y nos aleje de nuestro falso yo, aquél que se identifica con los logros. Porque, volviendo a Roshi, “en la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la del experto hay pocas”.