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Ashtanga yoga todos los días.

Por Leo.

En el sistema de ashtanga yoga se practica una secuencia de posturas. Siempre practicamos lo que vamos aprendiendo. Para que sucedan transformaciones, debemos practicar con frecuencia. Quizás hacerlo todos los días, al principio puede resultar difícil, pero con el tiempo, a medida que repetimos, se va haciendo más fácil ¿Pero por qué leemos o escuchamos que “hay que practicar todos los días”? Porque trabajamos con el cuerpo, y tiene un ritmo mucho más lento que la mente analítica, el intelecto. Podemos entender el trabajo que hay que hacer, qué tipo de postura hacer, cómo generar el sonido de la respiración, pero cuando llega el momento de poner el cuerpo empezamos a tambalear. El trabajo con el cuerpo y la respiración forman parte de nuestro vehículo para acceder al subconsciente, donde podemos transformarnos en profundidad: reemplazar los hábitos dañinos que nos generan sufrimiento a nosotros y a otras personas, por otros que nos ayuden a cultivar la calma, a observar el mundo con mayor claridad. De ahí el énfasis en repetir la secuencia, sin importar cuántas ni cuáles posturas estamos haciendo, pero sí con un espíritu de entrega, esto es, sin expectativas, con la convicción de que lo estamos haciendo en pos de nuestro bienestar. Estamos acostumbrados a la inmediatez, medimos los resultados de las cosas que tenemos que hacer, y esa ansiedad es un obstáculo para sostener la práctica en el tiempo. Cada vez que nos paramos en la colchoneta aparece la posibilidad de trabajar la paciencia, un tesoro que nos urge recuperar en estos tiempos y que nos va a permitir que la práctica de yoga forme parte de nuestros hábitos como dormir o lavarnos los dientes.